El eneagrama como modelo de gestión en las empresas

El viejo modelo de gestión de equipos de trabajo en las organizaciones partía del supuesto de que el líder sabía todo y estaba ubicado en lo más alto de la pirámide organizacional, mientras los subordinados acataban sus órdenes y recurrían a él en busca de respuestas.

 

Hoy este modelo ha quedado obsoleto, ya que las empresas se han vuelto más dinámicas, los mercados son menos estables y el conocimiento se encuentra repartido en los distintos miembros de la estructura organizacional.

Este nuevo panorama pone a los responsables de las empresas en la posición de tener que desarrollar una nueva herramienta que les permita abrir la mente y construir nuevos mapas, promoviendo el desarrollo de la propia conciencia y conociendo mejor a las personas que conforman los equipos de trabajo. De esto se trata el eneagrama, un sistema que describe nueve tipos distintos de personalidad y las interrelaciones entre éstas.

Los conceptos que dieron origen al eneagrama nacieron hace más de 2.500 años, pero su introducción al mundo moderno occidental se debe a George Ivanovich Gurdjieff, en la década de 1920. Posteriormente, en los años 70, el boliviano Oscar Ichazo y el chileno Claudio Naranjo aplican el eneagrama para el estudio de la personalidad. Establecen nueve tipologías básicas, que están asociadas cada una de ellas a una pasión determinada que, en la mayoría de los casos, define una neurosis particular. Tal neurosis nos aleja de nuestra esencia y, en consecuencia, de los demás, generando conflictos en nuestras relaciones, que se repiten continuamente.

La teoría del eneagrama identifica nueve modos de relacionarse con el mundo. Devela distintos estilos básicos de percibir la realidad, en cuanto a cómo pensar, sentir, actuar y comunicarse con el entorno. Cada uno de estos modos de relacionarse se conoce como eneatipo y representa uno de los nueve caminos para relacionarse con el entorno, representado en lo que el sujeto considera como el mejor modo de hacer lo que le garantiza ser aceptado y querido.

El eneagrama permite ayudar a las personas a desarrollar una mayor autoconciencia y a asumir responsabilidad de las consecuencias de su obrar. Esto permite que, independientemente de su nivel en la organización, puedan convertirse en protagonistas activos en su entorno en lugar de receptores pasivos. Se trata de sistema dinámico que proporciona las vías de desarrollo específicas y las acciones adaptadas a cada estilo de personalidad, consiguiendo que el proceso de desarrollo de las personas sea más corto y por tanto la inversión en tiempo y dedicación sean extremadamente rentables y eficientes.

Los eneatipos que componen el eneagrama son: el reformador, el ayudador, el triunfador, el individualista, el investigador, el leal, el entusiasta, el desafiador y el pacificador. La clave está en conocer e identificar estos posibles eneatipos que integran el sistema y que pueden estar presentes en nuestros equipos de trabajo, y cómo lograr, mediante el trabajo personal, la disciplina y crecimiento, superar las limitaciones y los rasgos negativos, produciendo de esta manera una integración hacia otro tipo.

Laura Regalado - Gerente del Centro de Formación Profesional (CFP).

Gracias a Comercio y Justicia por la nota.

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